Sublime
encanto
Voy
a acurrucarme detrás de la ventana.
Borrare
mi rostro de espejos
a
mis espaldas ahuyentare sus alas.
No
habrá sonidos de mil palabras
A
los silencios abrazare al alba.
Y
por esa magia que robe a la cordura,
en
desvelo de estrellas, brincando briznas,
me
haré invisible, así no empañen
mis
resabios de nostalgia.
No
tendré rostro, ni voz, si, un alma,
la
misma aquella que perfumaba
una
esperanza, que ya se acaba.
Mas
con el tiempo, iré a tu lado,
absurdo
ángel no esperado,
quitare
las piedras empecinadas
bordare
de flores la orilla de tu playa,
y
tomare el sol entre mis manos,
y
por esa magia, en dulce ofrenda,
rizos
de oro besaran tu rostro,
cántaro
del cielo en tenaz encanto…
No
vas a verme... vas a sentirme…
arrullo
de invierno, hojas de otoño,
aroma
de primavera sobre las rosas,
en
estallido de algún verano
donde
una huella, roce tus pasos
Voy
a acurrucarme junto a las olas…
©
María del Carmen Menéndez García
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